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La misión de una sociedad tecno-espacial es subordinar al individuo y controlarle con coacción económica y política. La única víctima en la era de la máquina es el individuo y su libertad.
Para preservar esa libertad uno no debe permitir que los hombres oculten sus intenciones malignas bajo la protección de esa libertad. Para que un hombre sea libre, debe ser honesto consigo mismo y con sus semejantes.
Si una persona usa su propia honestidad para protestar contra el desenmascaramiento de la deshonestidad, entonces esa persona es un enemigo de su propia libertad.
Podemos estar a la luz del sol, sólo en la medida en que no permitimos que las acciones de los demás produzcan la oscuridad.
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